Omega-3 e inflamación: cómo actúan el EPA y el DHA

Última actualización: marzo 2026 · Tiempo de lectura: aprox. 12 min.

La inflamación es una reacción protectora esencial del organismo — pero las inflamaciones crónicas de bajo grado se encuentran en el centro de la investigación sobre enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo 2, reumatismo y otras enfermedades. Los ácidos grasos omega-3, en particular el EPA (ácido eicosapentaenoico) y el DHA (ácido docosahexaenoico), llevan décadas siendo intensamente investigados por sus propiedades antiinflamatorias. Un metaanálisis paraguas del año 2022, que resumió 32 metaanálisis ya existentes, mostró una reducción estadísticamente significativa de los tres marcadores inflamatorios más importantes — PCR, TNF-alfa e IL-6.

En esta página encontrarás cómo funcionan los mecanismos de acción a nivel molecular, qué dice la evidencia científica al respecto y qué significa esto para la ingesta práctica.

TL;DR — Lo más importante en resumen

¿Qué son los marcadores inflamatorios — y por qué son relevantes?

Los marcadores inflamatorios son moléculas que el organismo segrega en mayor cantidad durante los procesos inflamatorios. En la investigación clínica se utilizan principalmente tres parámetros:

Proteína C reactiva (PCR)

La PCR se produce en el hígado y es uno de los marcadores más sensibles para las inflamaciones sistémicas. Los niveles elevados de PCR se han asociado epidemiológicamente con enfermedades cardiovasculares, trastornos metabólicos y enfermedades inflamatorias crónicas. En la práctica clínica, el valor de PCR de alta sensibilidad (hsPCR) se utiliza especialmente para la estimación del riesgo.

Factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa)

El TNF-alfa es una citocina que segregan principalmente los macrófagos y otras células inmunitarias. Desempeña un papel central en la coordinación de las reacciones inflamatorias y está crónicamente elevado en enfermedades como la artritis reumatoide, la enfermedad de Crohn y la psoriasis. Los fármacos biológicos que bloquean el TNF-alfa se encuentran entre los medicamentos más utilizados en enfermedades autoinmunes.

Interleucina-6 (IL-6)

La IL-6 es una proteína señalizadora que cumple funciones tanto proinflamatorias como antiinflamatorias. Estimula al hígado para producir PCR y activa las células inmunitarias. Los niveles crónicamente elevados de IL-6 se han asociado con resistencia a la insulina, enfermedades cardiovasculares y cambios cognitivos.

Importante: no toda inflamación es igual

Las inflamaciones agudas — por ejemplo tras una lesión o infección — son útiles y esenciales para la vida. Las problemáticas son las inflamaciones crónicas de bajo grado ("inflamación silenciosa"), en las que los marcadores inflamatorios están permanentemente ligeramente elevados sin una causa aguda identificable. Es precisamente aquí donde se centra la investigación sobre el omega-3.

Evidencia científica: ¿qué muestra la investigación?

La evidencia sobre el omega-3 y los marcadores inflamatorios es una de las áreas mejor investigadas en medicina nutricional. De especial relevancia es un metaanálisis paraguas del año 2022, que por primera vez resumió todos los metaanálisis disponibles sobre este tema.

Metaanálisis paraguas International Immunopharmacology, 2022

Gao et al.: 32 metaanálisis — PCR, TNF-alfa e IL-6 reducidos significativamente

El metaanálisis paraguas de Gao et al. (2022) resumió 32 metaanálisis previos sobre omega-3 y marcadores inflamatorios — uno de los análisis más exhaustivos de este tipo. Los resultados: la suplementación con omega-3 produjo una reducción significativa de la PCR (tamaño del efecto TE = −0,40; P < 0,001), el TNF-alfa (TE = −0,23; P = 0,002) y la IL-6 (TE = −0,22; P = 0,010). Los tres efectos fueron estadísticamente muy significativos.

Gao H et al. — PMID 35914448

Un valor de tamaño del efecto de −0,40 para la PCR corresponde a un efecto moderado según la clasificación de Cohen — para un componente alimentario sin concentración de principio activo farmacológico, este es un valor considerable. La reducción del TNF-alfa y la IL-6 con TE = −0,22 y −0,23 se situó en el rango pequeño a moderado, pero también fue estadísticamente robusta.

Revisión de mecanismos Biochemical Society Transactions, 2017

Calder PC: Composición de ácidos grasos, PPAR-gamma y resolución mediada por lípidos

Philip Calder resumió en su muy citada revisión de mecanismos cómo actúan el EPA y el DHA a nivel celular: mediante la modificación de la composición de ácidos grasos de la membrana celular, la activación del factor de transcripción PPAR-gamma (que inhibe genes proinflamatorios) y mediante la formación de mediadores lipídicos antiinflamatorios y proresolutivos — entre ellos resolvinas y protectinas.

Calder PC — PMID 28900017

Los mecanismos de acción: ¿cómo actúan el EPA y el DHA a nivel molecular?

La acción antiinflamatoria de los ácidos grasos omega-3 no se debe a un único mecanismo, sino a la interacción de varios procesos moleculares:

1. Modificación de la composición de la membrana celular

Cada célula del cuerpo humano está rodeada por una bicapa lipídica. La composición de ácidos grasos de esta membrana determina en gran medida cómo responde la célula a las señales. En un patrón alimentario típicamente occidental con alto contenido en omega-6 (principalmente ácido linoleico de aceites vegetales), la membrana es rica en ácido araquidónico — el precursor de los eicosanoides proinflamatorios (prostaglandinas, tromboxanos, leucotrienos de las series 2 y 4).

El EPA y el DHA se incorporan a la membrana y desplazan al ácido araquidónico. El resultado: se forman menos moléculas señalizadoras proinflamatorias.

2. Inhibición del NF-kappaB

El NF-kappaB (factor nuclear kappa-cadena ligera-potenciador de las células B activadas) es un factor de transcripción central que controla la expresión de cientos de genes proinflamatorios — incluidos los genes del TNF-alfa, la IL-6 y la COX-2.

El EPA y el DHA inhiben la activación del NF-kappaB de múltiples formas, entre otras mediante la activación del PPAR-gamma, que actúa como antagonista del NF-kappaB. Este mecanismo está bien documentado en estudios de cultivo celular y estudios en animales.

3. Activación del PPAR-gamma

El PPAR-gamma (receptor activado por el proliferador de peroxisomas gamma) es un receptor nuclear que se activa tras la unión del EPA o el DHA. Controla la expresión de genes que amortiguan las reacciones inflamatorias, regulan el metabolismo lipídico e influyen en la sensibilidad a la insulina. La activación del PPAR-gamma por los omega-3 se considera uno de los mecanismos más importantes para la acción antiinflamatoria.

4. Formación de resolvinas y protectinas

Las resolvinas y las protectinas (también llamadas neuroprotectinas) son una clase de los denominados mediadores lipídicos proresolutivos especializados (SPM), que se forman directamente a partir del EPA y el DHA. A diferencia de las sustancias antiinflamatorias clásicas (como la cortisona o los AINE), que principalmente inhiben las inflamaciones, las resolvinas y las protectinas promueven activamente la resolución de las inflamaciones — las eliminan.

Promueven la apoptosis de los neutrófilos agotados, estimulan a los macrófagos para la fagocitosis de restos celulares e inhiben la migración adicional de células inflamatorias.

Resolvinas: la diferencia con la mera inhibición

Los medicamentos antiinflamatorios clásicos suprimen los procesos inflamatorios de forma pasiva. Las resolvinas y las protectinas — formadas a partir del EPA y el DHA — activan en cambio activamente el programa de resolución del propio organismo. Esta diferencia es farmacológicamente significativa: la resolución activa de la inflamación no conduce a inmunosupresión, sino que restablece la homeostasis normal.

Resumen: marcadores inflamatorios y efectos medidos

Marcador Función Tamaño del efecto (Gao 2022) Significación
PCR Proteína de fase aguda, hígado, riesgo cardiovascular TE = −0,40 P < 0,001
TNF-alfa Citocina de macrófagos, inflamación tisular, autoinmunidad TE = −0,23 P = 0,002
IL-6 Citocina pleiotrópica, inducción de PCR, resistencia a la insulina TE = −0,22 P = 0,010
Ácido araquidónico (AA) Precursor membranal de eicosanoides proinflamatorios Desplazamiento por EPA/DHA Demostrado mecanísticamente
NF-kappaB Factor de transcripción para genes proinflamatorios Inhibición por EPA/DHA In vitro + estudios en animales
Resolvinas/Protectinas Mediadores proresolutivos, formados a partir de EPA/DHA Promoción de la resolución de la inflamación Demostrado mecanísticamente

Proporción omega-6/omega-3: por qué es importante el equilibrio

La acción antiinflamatoria del omega-3 no puede contemplarse al margen del contenido de omega-6 de la dieta. El EPA y el ácido araquidónico (el ácido graso omega-6 más importante) compiten por las mismas enzimas — ciclooxigenasa (COX) y lipoxigenasa (LOX).

Los eicosanoides formados a partir del EPA (de la serie 3) son menos proinflamatorios que los eicosanoides formados a partir del ácido araquidónico (de la serie 2). En una dieta típicamente occidental, la proporción de omega-6 a omega-3 suele ser de 15:1 a 20:1 — muy lejos de la proporción evolutivamente estimada de aproximadamente 4:1 a 1:1. Una mayor ingesta de omega-3 mejora esta proporción en favor del EPA y el DHA, lo que repercute directamente en la síntesis de eicosanoides.

Encontrarás más información sobre este tema en la página Omega-3 frente a omega-6: la proporción correcta.

¿Qué dosis se estudió?

Las dosis utilizadas en los estudios de inflamación varían considerablemente. La mayoría de los efectos positivos sobre la PCR se observaron con dosis de 1–3 g de EPA+DHA al día. Algunos estudios mostraron una reducción de la PCR incluso con dosis más bajas (500–1.000 mg/día), especialmente en personas con valores de partida elevados.

Importante: la calidad del producto juega un papel. Un aceite de pescado con un contenido del 30 % de EPA+DHA proporciona solo 900 mg de los ácidos grasos activos con 3 g de contenido de cápsula. Los productos muy concentrados con un 70–80 % de EPA+DHA alcanzan la misma cantidad de principio activo con muchas menos cápsulas.

Declaraciones de propiedades saludables de la EFSA sobre la inflamación

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) no ha aprobado ninguna declaración de propiedad saludable específica sobre "antiinflamatorio" para el omega-3 — ya que eso constituiría una declaración terapéutica. Las declaraciones aprobadas por la EFSA se refieren a la función cardíaca (250 mg EPA+DHA/día), la función cerebral y visual (250 mg DHA/día), la presión arterial (3.000 mg/día) y los triglicéridos (2.000 mg/día). La investigación antiinflamatoria es, no obstante, científicamente muy robusta — simplemente no puede comunicarse como declaración de propiedad saludable en los envases.

¿Qué grupos de personas se estudiaron?

Los metaanálisis sobre la acción antiinflamatoria abarcan un amplio espectro de sujetos: adultos sanos con marcadores inflamatorios ligeramente elevados, pacientes con artritis reumatoide, personas con síndrome metabólico, diabéticos de tipo 2, personas con sobrepeso y adultos mayores. Los efectos sobre la PCR tendieron a ser más pronunciados en poblaciones con valores de partida elevados que en poblaciones normales sanas — lo que corresponde al principio general de las intervenciones de suplementación.

Especialmente bien estudiado: síndrome metabólico

En personas con síndrome metabólico — un conjunto de obesidad abdominal, triglicéridos elevados, colesterol HDL bajo, presión arterial elevada y glucemia en ayunas elevada — los marcadores de inflamación crónica suelen estar elevados. Varios estudios muestran que la suplementación con omega-3 puede tener efectos especialmente pronunciados sobre la PCR y la IL-6 en este grupo.

Adultos mayores

Con el envejecimiento, los marcadores inflamatorios sistémicos tienden a aumentar — un fenómeno conocido como "inflammaging". Los estudios sugieren que el omega-3 también puede actuar de forma antiinflamatoria en personas mayores, con tamaños del efecto comparables a los de poblaciones más jóvenes.

Comparación con otros antiinflamatorios

Los ácidos grasos omega-3 no son medicamentos y no son un sustituto de las terapias farmacológicas para enfermedades inflamatorias. La comparación con otras intervenciones sobre el estilo de vida es, sin embargo, ilustrativa:

Intervención Reducción de PCR (metaanálisis) Calidad de la evidencia
Omega-3 (EPA+DHA) TE = −0,40 (Gao 2022) Muy alta (metaanálisis paraguas)
Ejercicio de resistencia (moderado) Reducción moderada de PCR Bien documentado
Pérdida de peso Reducción notable de PCR en obesidad Bien documentado
Dieta mediterránea Reducción moderada Bien documentado
Curcumina Efectos variables, pequeños a moderados Moderado (problema de biodisponibilidad)

Evaluación práctica: ¿qué significa esto para ti?

La investigación disponible muestra de forma consistente que el EPA y el DHA pueden reducir estadísticamente de forma significativa los marcadores inflamatorios. La relevancia clínica de estos efectos depende del contexto: en personas sanas con valores normales, los cambios absolutos son pequeños. En personas con marcadores inflamatorios crónicamente elevados — por ejemplo en reumatismo, síndrome metabólico o tras fases de entrenamiento intensivo — los efectos pueden ser clínicamente significativos.

El omega-3 no es una intervención terapéutica, sino un componente alimentario que puede utilizarse en el marco de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable. La acción antiinflamatoria del EPA es especialmente relevante para la recuperación tras el deporte: el entrenamiento intensivo produce microinflamaciones musculares, cuya rápida resolución influye en la recuperación y el rendimiento.

Si padeces una enfermedad inflamatoria, siempre debes consultar con tu médico antes de tomar suplementos de omega-3 — especialmente en combinación con anticoagulantes.

Encontrarás más información sobre enfermedades inflamatorias específicas en las páginas Omega-3 para el reuma y la artritis y Omega-3 y el sistema inmunitario. El trasfondo molecular del EPA lo explica la página EPA: ácido eicosapentaenoico — acción y fuentes.

Preguntas frecuentes

¿Puede el omega-3 curar una inflamación?

No. Los ácidos grasos omega-3 no son medicamentos y no sustituyen el tratamiento médico. Los estudios muestran que el EPA y el DHA pueden reducir significativamente marcadores inflamatorios como la PCR, el TNF-alfa y la IL-6 — pero eso no significa curar enfermedades inflamatorias. En enfermedades como la artritis reumatoide, el omega-3 puede utilizarse como medida complementaria junto a la terapia farmacológica.

¿Cuánto tiempo tarda el omega-3 en influir en los marcadores inflamatorios?

Los estudios muestran que los primeros cambios medibles en la PCR pueden aparecer a las 4–8 semanas. Los efectos completos se observan generalmente tras 3–6 meses. La incorporación de EPA y DHA en las membranas celulares — que es la base del mecanismo de acción — requiere varias semanas. La ingesta a corto plazo durante unos pocos días no muestra efectos relevantes sobre los marcadores inflamatorios.

¿Qué dosis se utilizó en los estudios de inflamación?

La mayoría de los estudios que mostraron efectos positivos sobre los marcadores inflamatorios utilizaron dosis de entre 1 y 3 g de EPA+DHA al día. Lo decisivo es la cantidad de ácidos grasos activos (EPA+DHA), no la cantidad total de aceite de pescado. Un producto con 1.000 mg de contenido total por cápsula puede contener cantidades muy diferentes de EPA+DHA — desde 300 mg hasta más de 800 mg — según la concentración.

¿Cuál es la diferencia entre las resolvinas y los antiinflamatorios clásicos?

Los antiinflamatorios clásicos como los AINE (p. ej., el ibuprofeno) o la cortisona inhiben los procesos inflamatorios de forma pasiva — suprimen la cascada inflamatoria. Las resolvinas, que se forman a partir del EPA, actúan de forma proresolutiva: activan activamente el programa de resolución del propio organismo, estimulando a los macrófagos para la fagocitosis y conduciendo a los neutrófilos agotados a la apoptosis. Esto conduce al restablecimiento de la homeostasis tisular sin suprimir la función inmunitaria.

¿Es mejor el aceite de pescado o el aceite de algas para la acción antiinflamatoria?

Ambas fuentes proporcionan EPA y DHA — los ácidos grasos relevantes para la acción antiinflamatoria. El aceite de algas es la alternativa vegana y contiene principalmente DHA; algunos aceites de algas son ahora también ricos en EPA. El aceite de pescado contiene ambos ácidos grasos en una proporción variable. Para la reducción de los marcadores inflamatorios, según la evidencia de los estudios, el EPA es especialmente importante; el DHA también tiene propiedades antiinflamatorias, pero los datos para el DHA solo son menos consistentes que para el EPA. Para la inmunomodulación y las resolvinas, el EPA es el ácido graso más importante.

Interacción con anticoagulantes

Los ácidos grasos omega-3 tienen una ligera acción antiagregante plaquetaria. En caso de tomar medicamentos anticoagulantes como Marcumar, warfarina, heparina o AAS en dosis altas, la ingesta de suplementos de omega-3 en dosis superiores a 3 g/día debe coordinarse con un médico. Por debajo de 2 g/día, el riesgo de interacciones clínicamente relevantes es bajo según los datos actuales.

Aviso médico

Este artículo tiene fines informativos generales y no sustituye el asesoramiento médico. Todas las afirmaciones sobre salud se basan en declaraciones de propiedades saludables aprobadas por la EFSA y en estudios publicados. Los suplementos de omega-3 son complementos alimenticios y no sustituyen una dieta equilibrada ni el tratamiento médico. En caso de enfermedades existentes o ingesta de medicamentos, consulta siempre a un médico.

Este artículo forma parte de nuestro resumen de salud — allí encontrarás todos los demás ámbitos de acción del omega-3, desde la salud cardiovascular y la función cerebral hasta cuadros clínicos específicos. Lo que debes tener en cuenta al comprar un preparado rico en EPA lo explica el resumen de calidad.